Oscar
Castro naci贸 el 25 de marzo de 1910 y supo desde peque帽o de estrecheces.
El padre abandon贸 el hogar y con sus cuatro ni帽os a cuestas, la
madre, Mar铆a Esperanza Z煤帽iga, debi贸 enfrentar las urgencias de
cada d铆a. En su corta vida cronol贸gica su literatura se perfila
como una de las m谩s s贸lidas de su generaci贸n ( 1930). Poeta, novelista,
cuentista y periodista y profesor, debi贸 soportar una vida de constantes
privaciones materiales que le imped铆an dedicarse a lo que m谩s amaba:
la creaci贸n. No obstante esto y a su muerte prematura, Castro dej贸
tras de s铆 un obra importante. Augusto D'Halmar le honr贸 con su
reconocimiento: fue el primer poeta consagrado que reconoc铆a sus
m茅ritos literarios, prologando su primera obra, Camino en el alba,
aparecida en 1938.
Un segundo libro de poemas, titulado Viaje del
alba a la noche, vi贸 la vida en 1940; en ese mismo a帽o publicaba
una colecci贸n de cuentos: Huellas en la tierra.
Entre 1943 y 1948 continu贸 una labor creativa de
gran intensidad y calidad; destacan los romances sobre su ciudad
natal, Rancagua, recogidos en Las alas del F茅nix,de 1943.
En 1944 publicaba un nuevo libro de cuentos, La
sombra de las cumbres, y otro de poemas: Reconquista del hombre.
En 1943 llegaba su primera novela y 煤ltima de sus
obras publicadas en vida del autor: Comarca del jazm铆n.
Las que siguieron fueron ediciones p贸stumas: en
poes铆a, el Glosario gongorino (1948) y Roc铆o en el 谩rbol (1950)
y en novela, Llampo de sangre (1950), La vida simplemente (1951)
y Lina y su sombra (1958).
Muri贸 muy joven, el 1 de noviembre de 1946, a los
37 a帽os, dejando una generosa herencia literaria estampada en versos,
cuentos y novelas.
Yo me pondre a vivir en cada
rosa,
y en cada lirio que tus ojos miren,
y en cada trino cantare tu nombre,
para que no me olvides.
Si contemplas llorando las estrellas,
y se te llena el alma de imposibles,
es que mi soledad viene a besarte,
para que no me olvides...
Yo pintare de rosa el horizonte,
y pintare de azul los alelies,
y dorare de luna tus cabellos,
para que no me olvides..
Si dormida caminas dulcemente
por un mundo de diafanos jardines,
piensa en mi corazon que por ti sue帽a,
para que no me olvides...
Y si una tarde, en un altar lejano,
de otra mano cogida te bendicen,
cuando te pongan el anillo de oro,
mi alma sera una lagrima invisible
en los ojos del Cristo moribundo...
Para que NO ME OLVIDES..!!